En 1819, entre los grabados más valiosos expuestos
permanentemente en los vanos de las ventanas del Cabinet des Estampes,
la única prueba de Rembrandt allí presentada acababa
de adquirirse por mil francos junto a su pareja,
El
Descendimiento de la cruz. Se trataba del
Ecce
Homo vertical),
según la reseña escrita "una de las composiciones
más grandes y más hermosas de Rembrandt". Esta estampa
se atribuye hoy casi íntegramente a Van Vliet, un alumno del
maestro holandés, de tal suerte que en nuestros días
se expondría el
Ecce Homo horizontal.
Rembrandt y su obra fascinan, desconciertan y nos eluden... Incluso
los títulos de las estampas participan del juego. Las hay que
tienen varios nombres. Tal es el caso de
La
mujer de la flecha, titulada también
Cleopatra
y Marco Antonio o
Venus armando a su hijo Cupido, y de
La gran novia judía,
bautizada alternativamente como
Esther, o
Minerva,
o
Una sibila, o incluso
Saskia; y lo mismo pasa con
Negra acostada,
llamada más oportunamente
Mujer durmiendo desnuda, con las
nalgas al aire conforme a un título del siglo XVIII. En
otra, las características de estado han llevado a identificarla
como "
La
Petite Tombe", estado con la manga negra o estado con
la manga blanca, cuando la diferencia no estriba en ese factor sino
en las barbas de la punta seca y el entintado; y aun otra más,
La estampa de los cien
florines, ha sido designada a partir del precio que se le
adjudicó en una venta...
Los ejemplos son incontables y constituyen un código que se
perpetúa entre los aficionados. Ninguno de ellos se permite
rectificar estos títulos consagrados. Los más avisados
designan la estampa meramente por un número de catálogo
–"la 212"–, con un aire entendido. Y en época
más reciente, el conocimiento de la filigrana del papel basta
incluso para evocar la calidad de una prueba: "La prueba del
basilisco, de la cabeza de bufón, de la flor de lis de Estrasburgo."
No importa. En esta creación prodigiosa que trasciende la realidad,
rayana en lo sobrenatural, el tema ha dejado de ser prioritario...
Gisèle Lambert