Ca. 1634-1635
Aguafuerte. 50 x 44 mm
El aguafuerte está inacabado: la gorra presenta
a la derecha una cinta que no ha sido grabada.
BNF, Estampes, Rés. Cb-13a
Al igual que en el autorretrato
Rembrandt
con el pelo enmarañado, Rembrandt centra su atención
en el rostro, que se destaca en el centro de la lámina enmarcado
por el fondo blanco. Contrariamente a la mayoría de sus pequeños
autorretratos, los dos lados de la cara son casi simétricos y no
aparecen las arrugas verticales encima de la nariz. El artista elimina
el atuendo y la sombra arrojada, aunque utiliza el largo mechón
de pelo que cae sobre el hombro derecho, cerca de la parte iluminada del
rostro, para dar una idea de profundidad y relieve y romper una simetría
demasiado rígida. La serenidad impregna el semblante del sujeto,
que mira de frente, con una clara nota de satisfacción. Sus facciones
son, como en el grabado
Rembrandt con
el bonete caído, perfectamente identificables, sin ninguna
exageración. Rembrandt parece presentarse ante el espectador cordial
y seguro de sí mismo. En la National Gallery of Art de Washington
se conserva una sanguina muy similar a este autorretrato, si bien la expresión,
pensativa, es algo diferente.
G. L.