Ca. 1631
Aguafuerte. 145 x 117 mm
6 estados
Antes de la reducción de la plancha en el segundo
estado a 64 x 60 mm, y antes también de los numerosos trabajos añadidos
entre el segundo y el sexto estado. La plancha fue retocada en el cuarto
estado, sin duda por otras manos, y las pruebas del sexto estado son muy
débiles. Esta prueba de la plancha entera es única. Las otras
dos, mencionadas por White y Boon, están deterioradas.
BNF, Estampes, Rés. Cb-13a
En este primer estado, el rostro descentrado destaca
sobre una amplia superficie blanca. La libertad creativa de Rembrandt se
evidencia, en esta composición audaz para la época, en el
valiente tratamiento del espacio. Algunos historiadores han supuesto que
el artista, tras proyectar la realización de un autorretrato en
forma de busto, como hizo en
Rembrandt
con sombrero y manto bordado, renunció a su plan y se contentó
únicamente con la cara. Es muy probable; sin embargo, las diversas
pruebas impresas no debieron de gustar, puesto que sólo ha llegado
hasta nosotros una estampa completa. Las otras fueron recortadas por los
aficionados para conservar exclusivamente la cabeza. Y el propio autor
hizo lo mismo a partir del segundo estado, cortando la plancha y dejando
la cara en primer plano, sin esbozar ni siquiera la vestimenta.
Rembrandt parece dominar ahora plenamente la representación de su
rostro, iluminado por la derecha. No hay ninguna vacilación en el
trazado objetivo de los rasgos esenciales, sobre todo la nariz chata y
su sombra arrojada, el bigote, el pliegue vertical junto a la ceja izquierda,
el cabello ondulado y en desorden. La sobriedad del grabado, la sutileza
de las líneas, el modelado sin un contorno preciso y la mirada de
intensa concentración sitúan esta faz entre el autorretrato
y la figura de expresión que primará en los siguientes estados,
donde se introducirán cambios tentativos de expresión. El
historiador Münz opina que sólo el primer estado es obra de
Rembrandt. Lo cierto es que, a partir del cuarto estado, no reconocemos
su estilo. Nos hallamos ante un ejemplo de los avatares críticos
sufridos por los grabados del artista.
G. L.