Tres estudios de cabezas (Saskia)
Ca. 1637
Aguafuerte y punta seca. 127 x 103 mm
3 estados
3er estado
Tres cabezas de Saskia, la de la izquierda apenas apuntada. Se ha borrado la firma, Rembrandt, que sólo figura en el segundo estado, en el que aparecen únicamente dos cabezas.
BNF, Estampes, Rés. Cb-13a
Son bastante frecuentes las estampas de Rembrandt que más parecen la hoja de un cuaderno de apuntes de dibujo que el fruto de un elaborado trabajo sobre una plancha de metal. Dibuja con la punta sobre el barniz que cubre la matriz metálica con la misma libertad con que lo haría a lápiz sobre un papel, y las figuras tienen la frescura de los apuntes más espontáneos. Pequeños retratos de mujeres u hombres, apuntes de mendigos, personajes haciendo muecas, incluso un pequeño paisaje, aparecen sobre una misma hoja, en distintas direcciones.
Hay varios dibujos y estampas como ésta en las que Rembrandt representó a su esposa, Saskia, y la mayoría son muy bellos. Suele estar acompañada por otras figuras, masculinas o femeninas, y a veces está en la cama, como convaleciente de una enfermedad o de un parto. Las estampas tienen una técnica suelta, dibujística, y en ellas Rembrandt ya no necesita experimentar con las expresiones del rostro humano o con la incidencia de la luz y la sombra sobre él como ejercicios de trabajo. Ahora representa lo más profundo de la persona que mejor conocía; ya no necesita artificios, lo hace de la manera más sencilla, a veces con líneas apenas perceptibles, como en una de las cabezas de esta estampa.
En el primer estado, Saskia ocupa el centro del papel; la cabeza y la mano están terminadas, mientras que el hombro y el brazo derecho apenas se indican con unas líneas leves, pero muy seguras. La mujer mira a Rembrandt de cerca mientras éste dibuja directamente sobre el barniz que cubre la plancha. Tiene una mirada clara, muy triste, y apoya los dedos de la mano derecha con fuerza en las sienes, como para aliviar el dolor. El estudio de la sombra que proyecta la mano sobre la mejilla es magistral, así como la seguridad de los levísimos trazos con los que apunta el vestido. Esta estampa se ha comparado siempre con el maravilloso retrato dibujado sobre pergamino a punta de plata que Rembrandt le hizo a Saskia cuando se prometieron en matrimonio en 1633. La postura, con la mano apoyada en la mejilla, es parecida, pero los dedos crispados de la estampa son muy diferentes de los distendidos del dibujo, y la expresión que tiene en éste, serena y feliz, es totalmente distinta en el grabado, quizá porque acababa de enterrar a un hijo.
En el segundo estado, el único firmado, aparece ya el levísimo apunte de cabeza de la izquierda que refleja muy bien la manera que tenía Rembrandt de trabajar las planchas, en las que dibujaba la composición con rápidos trazos de la punta sobre la capa de barniz y luego la iba completando hasta llegar a los mínimos detalles. Este apunte es como una aparición entre las otras dos cabezas, perfectamente trabajadas. La tercera es un nuevo estudio de claroscuro, y la placidez que refleja el rostro de Saskia recuerda mucho a los retratos de la madre de Rembrandt estudiados antes.
Ackley sostiene que la finalidad de estas estampas (una segunda con tres y otra con seis cabezas femeninas) no era simplemente la de retratar a Saskia, sino la de representar diferentes modelos para quienes estaban aprendiendo a dibujar, semejantes a los que habían hecho Palma il Giovane (publicados por primera vez en 1611) o el español José Ribera (1622). G. Luijten cree que son modelos para tocados, como los que habían publicado en los Países Bajos otros artistas como H. Goltzius o J. Gheyn.
Saskia muere en 1642, con treinta años, y Rembrandt no vuelve a grabar más apuntes de cabezas.
E. S. P.
 
 
 
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