"Piedra gloriosa o de la estatua de Nebuchadnesar"
Piedra gloriosa o de la estatua de Nebuchadnesar, con muchas y diversas authoridades de la S. S. y antiguos sabios
Amsterdam, 1655
BNF, Estampes Rés. Rb-12, in-8°
La Piedra gloriosa es el único libro ilustrado por Rembrandt. El artista realizó cuatro estampas para esta obra de Samuel Manasés ben Israel, cuyo título completo es Piedra gloriosa o de la estatua de Nebuchadnesar, con muchas y diversas authoridades de la Sagrada Escritura y antiguos sabios. Fueron grabadas sobre una misma plancha, que se dividió en cuatro trozos casi inmediatamente después de su conclusión. El autor estampó algunas pruebas aisladas de la lámina completa, que en su mayoría fueron cortadas a continuación. El rabino Manasés ben Israel (1604-1657) era escritor y amigo de Rembrandt, quien le retrató en 1636. En su libro evoca la interpretación del sueño de Nabucodonosor, rey de Babilonia del 625 al 602 aC, por el profeta Daniel, exiliado en sus dominios y admitido en la corte. El reinado de este monarca marcó el apogeo del imperio neobabilónico.

La representación de la estatua de Nabucodonosor hace alusión al coloso con los pies de arcilla. Daniel la comenta así:
"Tú, ¡oh rey!, estabas mirando, y hete aquí una gran estatua. [...] La cabeza de tal estatua era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus lomos, de bronce; sus muslos, de hierro, y sus pies, parte de hierro y parte de arcilla. Estábasla mirando, hasta que se desgajó una piedra sin que interviniera mano alguna e hirió a la estatua en sus pies de hierro y arcilla y los pulverizó. Entonces pulverizáronse a una el hierro, la arcilla, el bronce, la plata y el oro [...]. Tú eres la cabeza de oro. Después de ti se alzará otro imperio inferior al tuyo, y luego un tercer imperio de bronce, que dominará en toda la tierra; luego un cuarto imperio, fuerte como el hierro, [que] pulverizará y destruirá todas las cosas. Y lo que viste, que sus pies y sus dedos eran en parte de arcilla de alfarero y en parte de hierro, indica que el reino será dividido [...], una porción del imperio será fuerte y parte de él será quebradizo. [...] Y en los días de estos reyes suscitará el Dios del cielo un reino que jamás será destruido [...]. Conforme viste que de la montaña se desgajó una piedra sin intervenir mano alguna y pulverizó el hierro, el bronce, la arcilla, la plata y el oro, el Dios grande ha dado a conocer al monarca lo que ocurrirá en lo futuro."
(Daniel 2, 31-46)

Manasés analiza las profecías de Daniel en favor del pueblo judío y el próximo advenimiento del Mesías: "Resulta incontrovertible que la estatua de Nabucodonosor es el símbolo de las cuatro mayores monarquías [...]: los babilonios, los persas, los griegos y los romanos [es decir, un reino de oro, de plata, de bronce y de hierro]. La piedra es el Mesías, y saldrá de una gran montaña sin ser lanzada por la mano del hombre [...]. Y del mismo modo, también el Mesías destruirá todas las otras monarquías con su imperio temporal y terrenal. [...] Es así como el Mesías y el pueblo de Israel, reunidos en esta última monarquía, serán los señores temporales, terrenales y eternos del universo, según la infalible interpretación de Daniel." El Libro de Daniel ha sido objeto de una considerable labor de interpretación por parte de los teólogos.
G. L.
 
 
 
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