La Anunciación a los pastores
Firmada y fechada en la parte inferior derecha a partir del 2º estado: Rembrandt f. 1634
Aguafuerte, punta seca y buril. 262 x 218 mm
3 estados
3er estado
En el primer estado están dibujados ligeramente todos los elementos de la composición y muy trabajada la franja central, que separa la Gloria de los pastores. En el segundo, la plancha está casi totalmente terminada. En este tercero y definitivo oscurece las ramas altas del árbol muerto, la figura que hay debajo, las dos vacas que corren a la derecha y las alas del ángel, para que la luz de la Gloria brille más y la relación entre ésta y el grupo de pastores sea más directa.
BNF, Estampes, Rés. Cb-13a
"Había en la región unos pastores que pernoctaban al raso, y de noche se turnaban velando sobre su rebaño. Se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor les envolvía con su luz, quedando ellos sobrecogidos de gran temor. Díjoles el ángel: “ No temáis, os traigo una buena nueva, una gran alegría, que es para todo el pueblo; pues os ha nacido hoy un Salvador, que es el Mesías, Señor, en la ciudad de David. Esto tendréis por señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y reclinado en un pesebre.” Al instante se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios."
(Lucas 2, 8-14)

Rembrandt ha situado el pasaje bíblico en un impresionante enclave nocturno en el que la luz celestial ilumina como un potente foco a los pastores y sus rebaños, que huyen despavoridos ante la aparición. La composición es grandiosa debido a la pequeña escala de los hombres y los animales respecto de la naturaleza. La escena se desarrolla en un claro del bosque, a orillas de un río atravesado por un puente de dos ojos; en la otra orilla, en lo alto de un monte, se adivina una fortaleza que resplandece iluminada por la parte baja de la nube sobre la que se aparece el ángel. Éste levanta una mano en un gesto semejante al de los emperadores romanos arengando al pueblo, mientras baja la otra para tranquilizar a los pastores. Por encima de él revolotean en distintas direcciones los angelitos que rodean al Espíritu Santo, del que emana toda la luz, formando una orla de rayos brillantes. En la tierra, los lomos de los animales parecen ondular mientras corren en desorden.
El artista trabajó mucho la plancha para conseguir los dramáticos efectos de claroscuro, que van desde el blanco brillante de la Gloria al negro absoluto del fondo del bosque; es su primera estampa "nocturna", en la que combina las técnicas del aguafuerte, buril y punta seca, logrando así crear superficies de un negro aterciopelado semejantes a las que se obtienen con la técnica de la manera negra o mezzo-tinta, que Rembrandt conocía, pero que no utilizó. Primero grabó al aguafuerte toda la composición, utilizando la punta sobre el barniz como si estuviera dibujando un apunte rápido con un lápiz sobre el papel aunque, lógicamente, sin la misma precisión. A continuación, con un entramado de líneas finísimas y muy próximas cruzadas en todas direcciones para que retengan mucha tinta, trabaja las zonas de la franja central que iban a ser más oscuras. Una vez lograda esta parte gracias a la mordida del ácido sobre la plancha, con las líneas del buril, más o menos finas, va grabando los diferentes tonos de claroscuro, que subraya en algunos detalles con la punta seca.
Lo más asombroso de esta estampa es la luz. Rembrandt ha estudiado el efecto de la que proyecta la Gloria sobre cada animal, cada planta y cada persona. Por otra parte, la espantada de los animales es una explosión de movimiento.
El resultado es una imagen espectacular, en la que ha conseguido unos efectos totalmente pictóricos y que se podría ampliar para adaptarla a un cuadro de gran formato. Royalton-Kisch plantea la posibilidad de que Rembrandt pintara el cuadro correspondiente, hoy desaparecido, lo mismo que hizo con las estampas también muy terminadas de El Descendimiento de la cruz de 1633 o la de Jesús ante Pilatos de 1635-36; basándose más en las filigranas del papel de la edición que en el propio grabado, también cree posible la colaboración de Johannes van Vliet en la ejecución del primer estado de la plancha.
E. S. P.
 
 
 
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