Hombre orinando
Firmada y fechada RHL 1631
Aguafuerte. 83 x 49 mm
Estado único
BNF, Estampes, Rés. Cb-13a
Estas estampas, junto con Mujer orinando, no eran un ejemplo aislado en el arte holandés del siglo XVII, donde se inscribían en el género burlesco. Sin embargo, la audacia de las poses y la personalidad de su creador escandalizaron largo tiempo al público, principalmente en el siglo XIX. Rovinski, autor de un catálogo razonado de los grabados de Rembrandt, califica Mujer orinando de "aberración artística". Sólo Charles Blanc menciona libremente estas estampas. Lo que ofende es la presencia física de los personajes, su realismo provocador. El hombre que "hace aguas", según Gersaint, se presenta casi de frente y exhibe su sexo erguido, con gran naturalidad, sin la menor vergüenza y sin preocuparse de los eventuales espectadores. La mujer parece sentirse más incómoda. Está agachada y, algo intranquila, vigila por encima del hombro la aparición de un observador indeseado. El auténtico observador es aquí el propio Rembrandt, que capta con vivacidad las instantáneas de la vida cotidiana de los vagabundos. Antes que él Callot, en su serie de los Capricci di varie figure realizada en 1617 y dedicada a Lorenzo de Medici, había grabado a un hombre en la misma posición que la mujer pero desprovisto de toda inquietud. Es quizá esta diferencia de comportamiento y de condición lo que deseaba destacar Rembrandt.
Parece ser, a juzgar por el número de copias –se conocen siete–, que la estampa del hombre estuvo muy solicitada. De las mismas medidas o ligeramente reducidas, son obra de Claussin en el mismo sentido y, en dirección opuesta, de Vliet, Denon (?), Vivares, Sardi y de grabadores anónimos.
G. L.
 
 
 
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