Retrato de Johannes Uytenbogaert
Firmada a punta seca desde el 3er estado en la parte superior izquierda: Rembrandt ft, y fechada en la parte superior derecha: 1635
Aguafuerte, punta seca y buril. 222 x 187 mm (forma octogonal)
6 estados
4º estado
En el primer estado la figura está completa pero el cuello está en blanco, y sólo aparece la cortina de la izquierda. Un gran libro abierto ocupa casi toda la superficie de la mesa. La plancha medía 250 x 187 mm. En una prueba única del segundo estado, hoy en el British Museum, ha grabado la gorguera con buril y dibujado a lápiz carbón un fondo oscuro a la derecha, y ha agrandado la cortina; la plancha sigue siendo todavía rectangular. Desde el tercero la plancha tiene forma octogonal, ha añadido la firma, la fecha y la inscripción de la parte inferior, y ha grabado una cortina a la derecha y una columna con un arco tras el que se ve un fondo muy oscuro; ha cambiado la forma y posición del libro. En el cuarto aclara el negro del brazo derecho y del fondo.
BNE, Invent / 29151
Johannes Uytenbogaert (1557-1644), preceptor de Federico de Orange y ministro del príncipe Mauricio, fue el teólogo y predicador más destacado en su momento de una secta del calvinismo llamada de los remostrantes, que seguía la doctrina de Arminio. Constituían de alguna manera el ala liberal moderada de la Reforma, marcada por el humanismo de Erasmo, formaban parte de la aristocracia urbana y los calvinistas se oponían ferozmente a ellos porque defendían la tolerancia religiosa. Uytenbogaert jugó un papel importante en la disputa teológica, que terminó teniendo un carácter político, acerca de la predestinación. Por ello fue desterrado de La Haya en 1618 y, tras varios años de exilio, volvió a la ciudad, aunque tuvo que seguir ocultándose hasta 1629. Hugo Grotius, miembro de la misma secta y que también sufrió el exilio, cuenta la desgracia del anciano predicador y, sobre todo, celebra su regreso a La Haya en la inscripción grabada bajo el retrato: Qúem pia mirari plebes, qúem castra solebant, / damnare et mores aula coacta súos. / Jactatús múltum, nec tantum fractús ab anni / WTENBOGARDUS sic túus, Haga, redit. H Grotius ("Tanto las gentes del pueblo como los hombres píos y los militares fueron obligados a condenar a un hombre tan admirado por ellos, y a sus convicciones. Así, La Haya, tu Uytenbogaert ha vuelto, tras un largo errar, consumido no sólo por los años. Hugo Grotius").
Éste es el primer retrato grabado por Rembrandt de alguien ajeno a su familia y su primer retrato oficial, hecho quizá por encargo del predicador o de sus seguidores para repartirlo entre los miembros de la secta. Dos años antes le había pintado un retrato al óleo en el que aparece de pie, hasta las rodillas y con una mano en el pecho (Rijkmuseum, Amsterdam). Éste es más íntimo; Uytenbogaert está sentado en su estudio –aunque va ricamente vestido–, rodeado de libros como todo predicador cuyo instrumento de trabajo son las Sagradas Escrituras y la palabra. La pequeña naturaleza muerta que forman los libros del grupo de la derecha ha sido grabada con sumo cuidado y tiene un aspecto muy realista. Rembrandt ha cuidado mucho la representación de las diferentes texturas del traje: el paño del manto, las vueltas de piel y la tela almidonada de la gorguera, pero, sobre todo, es extraordinaria la manera en que ha grabado el rostro iluminado por una luz intensa, símbolo de la inspiración divina. Los ojos van variando en los diferentes estados de la plancha, como sucederá después con el retrato de Clement de Jonghe, y también perfecciona la boca, cuyo gesto se va suavizando y se transparenta bajo los finísimos pelos del bigote.
Este retrato es un excelente ejercicio de iluminación. Rembrandt capta la mirada del espectador marcándole un recorrido por la estampa que empieza en la frente y los inteligentes ojos del predicador, cuyo rostro está enmarcado por la blanca gorguera que capta la luz y crea a su alrededor un halo luminoso, baja por la piel de las vueltas del manto y termina en el libro abierto sobre la mesa. Pero el planteamiento de la iluminación también se puede leer en sentido inverso: en ese caso sería la luz que emana de las páginas del libro la que ilumina el rostro y la mente de Uytenbogaert. El fondo, de un negro intenso contra el que se recorta la figura por la derecha, hace que ésta cobre más volumen y avance hacia el espectador, estableciendo una relación más estrecha con él.
E. S. P.