Retrato de Thomas Jacobsz Haaringh "el Viejo"
1656
Punta seca y buril. 195 x 150 mm
2 estados
2º estado
Tiene varias modificaciones con respecto al primer estado, del que sólo existe un ejemplar en la Graphische Sammlung Albertina de Viena, que se considera una prueba de trabajo. En este segundo, la cortina es más larga y ancha y cubre parte del marco de la ventana. Ha grabado dos franjas verticales de sombra en el centro y a la derecha de la ventana, tras la reja, para quitarle monotonía, y ha cambiado por completo la expresión del rostro.
Papel japón.
BNF, Estampes, Rés., Cb 13a
Thomas Jacobsz Haaringh (1586/7-ca. 1660), llamado "el Viejo" para distinguirlo de su primo Pieter Haaringh "el Joven", ocupaba un puesto muy importante en el Ayuntamiento de Amsterdam, de cuyo buen funcionamiento era responsable. Era también el encargado de las subastas judiciales forzosas de la ciudad, por lo que tuvo que controlar las de los bienes de Rembrandt que se celebraron entre 1656 y 1658.
Este retrato es muy semejante al de Pieter en cuanto a su planteamiento y realización, e incluso se piensa que están representados en la misma habitación con la única diferencia de su posición ante la ventana, lo que hace, no obstante, que la iluminación sea totalmente distinta. Así como en el retrato de Haaringh "el Joven" la luz procede del lateral derecho, iluminando una parte de la cara y el cuello blanco de la camisa, Haaringh "el Viejo" está sentado de espaldas a la ventana, pero hay otro foco de luz que viene de arriba a la derecha y le ilumina de frente. La composición es parecida a la de Clement de Jonghe, aunque el anciano gira ligeramente la cabeza, y lo que en el primero era claridad y línea en éste es oscuridad y mancha de color. La textura aterciopelada de las telas que consigue Rembrandt por medio de la punta seca se llena de matices tonales, con los que da forma y volumen a la figura y al traje.
El papel japón de tono dorado de la prueba de la BNF hace que la estampa tenga una calidad aterciopelada, un tinte cálido que se hace suntuoso en el atuendo, sobre todo en el manto que cruza sobre las piernas y cuyos pliegues se adivinan más que verse. Esto, unido a la cortina de terciopelo de la izquierda, contrasta con la austeridad de la reja y la pared desconchada en el borde de la ventana. Posiblemente la habitación en la que posaron los Haaringh fuese el estudio o la casa de Rembrandt y el sillón en el que se sienta "el Viejo" es el mismo que aparece en el retrato de Jan Lutma, con unos remates en forma de cabeza de león.
Se conserva una prueba única del primer estado, del que sólo se conoce un ejemplar en la Graphische Sammlung Albertina de Viena, gracias al cual se puede comprobar la sabiduría de Rembrandt al ir modificando las planchas para mejorarlas (fig. nº 34). Un elemento fundamental de la composición es la ventana que hay a la espalda del retratado, y que ocupa el centro de la parte superior de la estampa. En el primer estado resultaba muy monótona debido al cruzado regular de los barrotes de la reja, por lo que en el segundo el maestro introdujo lo que White llamó "pilares de sombra", dos franjas verticales en el centro y a la derecha tras la reja que, sumadas al halo oscuro que rodeaba la cabeza de Haaringh, hacen que ésta se destaque más del fondo. También ha agrandado el tamaño de la cortina para que cubra parte de la ventana y rompa, con su forma un poco oblicua, la verticalidad de los barrotes. Aparte de otros retoques de punta seca para modelar mejor los ropajes, Rembrandt ha transformado totalmente la expresión de la cara de su modelo al cambiarle la expresión de los ojos, antes fijos y como asustados, ahora tranquilos.
E. S. P.
 
 
 
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