Antes de la barra de cortina en la parte superior
de la ventana, que incluyó en el segundo estado, y del cuadro con
un paisaje, que incorpora en el tercero y que borra en el cuarto. En el
quinto se cortó la plancha, conservándose en dos partes,
una con la zona central que tiene el busto y otra con el sombrero y las
manos.
Papel japón de tono dorado.
BNF, Estampes, Rés. Cb-13a
Pieter Haaringh (1609-1685), llamado Haaringh "el
Joven" para diferenciarlo de su primo
Thomas
Jacobsz "el Viejo", era el responsable de las subastas
particulares que tenían lugar en Amsterdam y, por esta razón,
él supervisó las que organizó el propio Rembrandt
entre los meses de diciembre de 1655 y enero de 1656 para subastar sus
bienes e intentar evitar la ruina total por insolvencia. Al no conseguirlo,
en los años siguientes salieron a subasta pública sus colecciones
de obras de arte y prácticamente todo su patrimonio, esta vez bajo
el control de Haaringh "el Viejo".
El retrato de Pieter Haaringh es uno de los más impresionantes del
maestro holandés, planteado de una manera completamente distinta
a la habitual en la retratística europea. El rostro, entre triste
y severo, exquisitamente modelado, sobresale en la oscuridad envolvente
de la habitación, iluminado por la escasa luz que entra a través
de una estrecha ventana emplomada. El cuello blanco de la camisa, que destaca
poderosamente sobre el fondo casi totalmente negro del resto de la estampa,
recoge y proyecta la luz en el lado derecho de la cara. Las facciones delicadas,
la frente ancha, la boca pequeña, la barbilla estrecha y los ojos
tristes muestran a un personaje sensible e inseguro que parece refugiarse
del exterior o, quizá, sentirse preso.
Grabada exclusivamente a la punta seca y buril, sin aguafuerte, Rembrandt
ha logrado una estampa prácticamente negra en las primeras pruebas,
en las que apenas se distingue el cuerpo de Haaringh. En el retrato de
Jan Six había
logrado crear esa misma atmósfera de oscuridad casi absoluta utilizando
como base el aguafuerte y completándolo con un levísimo rayado
con buril y refuerzos con la punta seca; esta vez, en su búsqueda
de efectos pictóricos tonales en las estampas, tan evidente en Rembrandt
desde el principio de su carrera como grabador, recurre como técnica
principal a la punta seca, tan frágil y difícil de estampar
pero, por otra parte, tan agradecida por los efectos aterciopelados que
genera. Rembrandt participa activamente en la búsqueda de medios
de reproducir la oscuridad ambiental en las estampas y realiza pruebas
sucesivas, combinando las distintas técnicas que conocía.
Probablemente no utilizó la manera negra o mezzo-tinta, que ya se
había empezado a usar, aunque de manera muy restringida, porque
necesitaba un trabajo previo de rayar por completo la plancha que él
debía de considerar muy monótono.
Este ejemplar del retrato de Pieter Haaringh de la Bibliothèque
nationale de France, sobre papel japón de un tono dorado, es de
una calidad excepcional. Se trata de una prueba muy temprana del primer
estado, en la que las pequeñas virutas del metal que han quedado
adheridas a la plancha al rayarla con la punta están casi intactas
y han retenido mucha tinta, de manera que, al estamparla, han creado una
imagen de un negro uniforme, intenso y aterciopelado. Hay que añadir
a esto la calidad del papel japón, que retiene la tinta de un modo
diferente al papel europeo, produciendo un efecto quizá menos brillante
y contrastado, pero mucho más misterioso y envolvente. Este retrato
es otra de las obras maestras de la historia del retrato grabado, en el
que la técnica se ha puesto al servicio de la representación
psicológica del personaje, alcanzando una profundidad asombrosa.
En el segundo estado, además de incluir una barra a media altura
de la ventana para articular mejor su forma alargada, el artista aclara
la luz que entra por ella, iluminando más la cara del personaje.
También en este estado cambia la expresión de los ojos de
Haaringh, que miran con más firmeza al espectador, y los ha hecho
más oscuros. En el tercer estado, en el que la plancha estaba ya
muy desgastada, ha grabado un cuadro con un paisaje al fondo. Un ejemplar
de la BNE tiene, al verso, la inscripción:
den Afslager Haring
myn Outoom Aº 1662 («el vendedor Haring, mi tío,
año 1662").
La plancha, ya muy gastada, en la que ha desaparecido por completo la punta
seca, se cortó en varios fragmentos que se estamparon por separado.
El más conocido es el del
busto
de Haaringh, pero también quedan impresiones de la
esquina
inferior izquierda en la que aparece la mano que sostiene el sombrero
y, sobre éste, el perfil de una persona.
E. S. P.