Retrato del orfebre Jan Lutma
Firmada y fechada al 2º estado Rembrandt f. 1656
Aguafuerte, punta seca y buril. 196 x 150 mm
3 estados
2º estado
Graba una ventana detrás del sillón y modifica la pared. Rembrandt grabó su firma y la fecha: Rembrandt f. 1656 en la esquina superior izquierda de la ventana y Jan Lutma "el Joven", hijo del retratado, la inscripción a la derecha del codo: Joannes Lutma Aurifex/Natus Groningae. En el tercer estado hay más sombras bajo la mesa; parece ser que estos retoques no son de Rembrandt sino de un grabador polaco llamado Plonski, que tuvo la plancha antes de venderla al grabador francés Henri-Louis Basan, el cual, en el cuarto estado, la volvió a retocar.
BNF, Estampes, Rés. Cb-13a
Jan Lutma (1584-1669) nació en la ciudad alemana de Emden pero, tras una estancia en París, se instaló definitivamente en Amsterdam en 1621. Fue un orfebre muy famoso e hizo las rejas de altar de la Nieuwe Kerk, la nueva iglesia de Amsterdam, y otros encargos oficiales. Gran amante del arte, estuvo en Roma, donde compró multitud de estampas. Su hijo, Jan Lutma "el Joven", era grabador y fue quien puso la inscripción en la plancha que identifica a su padre.
Rembrandt vuelve a mostrar aquí su maestría para llevar a cabo un retrato extraordinariamente rico, tanto por sus valores plásticos como por su profundidad en el análisis psicológico del personaje. Aunque su aparente ensimismamiento se debe al parecer a que, con sus más de setenta años, tenía muchos problemas de visión, todo su rostro trasluce una paz que recuerda mucho a los retratos de la madre de Rembrandt de la primera época. El anciano orfebre tiene en la mano derecha lo que parece un candelabro, y sobre la mesa se ven sus instrumentos de trabajo: el martillo, los punzones y un recipiente en forma de concha para beber con una decoración barroca, quedando así perfectamente definida su profesión.
Rembrandt vuelve a cambiar de técnica para representar las texturas del traje, de la tez, de las paredes, etcétera. La técnica predominante en el primer estado es el aguafuerte con refuerzos de punta seca y, en el segundo estado, de buril. En la mayor parte de la estampa raya el barniz que cubre la plancha con unos trazos finísimos paralelos o cruzados, formando retículas más o menos densas que, tras el mordido de la plancha con el aguafuerte, refuerza con toques de punta seca para crear los pliegues de la ropa, como se había visto en su autorretrato Rembrandt grabando o dibujando junto a una ventana. Modela el rostro a base de trazos paralelos, en un alarde de dominio del dibujo. En la parte alta del lateral izquierdo de la pared los trazos se disponen en todas direcciones, de manera que parecen casi un muestrario.
En el primer estado de la plancha, la figura de Lutma se recorta sobre el fondo claro de una pared lisa, enmarcado por el sillón. Las dos cabecitas de león de los laterales de éste, que parecen sonreír, confieren un toque entre tierno y divertido a la plácida escena. La iluminación del rostro del venerable anciano hace que se vaya modulando cada una de sus facciones. Destacan la frente, los ojos bajos –quizá a causa de la ceguera– y el ceño fruncido, que le dan un aire de concentración; por su parte, la boca tiene un gesto plácido y amable.
En el segundo estado, Rembrandt graba al fondo una ventana, como había hecho en los retratos anteriores, y oscurece la pared a su alrededor, con lo cual enriquece mucho la composición, haciendo que la figura destaque aún más dentro del espacio arquitectónico de la habitación, ahora mejor articulado. Entre el sillón y la ventana graba una botella de cristal casi transparente.
E. S. P.
 
 
 
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